dijous, 7 de gener del 2010

Final múltiple

Primer final.


Si Keenan no la hubiese sostenido, Aislinn habría caído.
— ¿Seth está…? —No logró acabar la frase.
El guardia cerró los ojos. Le costaba mucho respirar, cuando tosía, le salían pedazos de hielo por la boca. Los escupió sobre la hierba.
— Ella se lo ha llevado. Beira se lo ha llevado.
Aislinn se quedó paralizada, no sabía que hacer. Seth, la persona que más quería en el mundo podía estar herido o quizás, ya era demasiado tarde, pero esa posibilidad no se atrevía ni a pensarla.
Keenan la cogió, y con los nuevos poderes adquiridos hacia solo unos segundos, se la llevó volando hacia el palacio de hielo de Beira. Cuando llegaron vieron a Seth en el suelo, sangrando. Aislinn se abalanzó sobre su chico tan rápido que Beira no pudo evitarlo.
- Veo que no habéis tardado demasiado en llegar. Mejor, empezaba a aburrirme solo con éste mortal.- Beira esbozaba una de sus sonrisas maliciosas que tanto odiaba Keenan.
- Beira, ¿Por qué lo haces? Sabes que ahora no puedes ganarnos. Ahora que estoy con Aislinn todo ha cambiado.- La expresión de Keenan había cambiado, no era la que conocía Aislinn.- Vamos Aislinn, levántate y ayúdame a derrotar a Beira.
- Pero Seth…- Aislinn estaba llorando, casi no tenia fuerzas para levantarse.- Seth está muy mal herido Keenan. No puedo dejarlo así.
- Vamos Ash, necesito tu ayuda. Solo será un momento. Por favor.
Aislinn se levantó con las pocas fuerzas que le quedaban y juntos, derrotaron a Beira. Fue más fácil de lo que pensaban. Juntos eran muy poderosos. Pero hubo algo que no hicieron bien, antes de que el cuerpo de Beira se desvaneciese y se convirtiera en nieve, una especie de relámpago atravesó el cuerpo de Seth. Aislinn salió corriendo hacia él pero, cuando llegó Seth estaba herido. No se podía hacer nada para recuperarlo.
- Seth, Seth. Vamos cariño, abre los ojos. Mírame.- A Aislinn no dejaban de caerle lagrimas sin parar- Seth, estoy aquí, a tu lado. Vamos Seth, abre los ojos por favor. No, ahora no, no me dejes por favor.
- ¿Ash? – dijo Seth con una voz tan débil que Aislinn todavía se derrumbó más.- ¿Qué ha pasado con Bei…?- Aislinn lo interrumpió abrazándolo de tal forma que llegó a sentir cómo le latía el corazón
- ¡Seth! Oh Dios, te pondrás bien, deja que te ayude, yo cuidaré de ti.
- Ash, me alegro mucho de haberte ayudado. He hecho todo lo posible para que Beira no saliera a buscaros pero veo que ha sido más fuerte que yo.
- Bueno, no pasa nada. Ahora iremos a casa ¿sí?
Seth sabía que no lo conseguiría, que se había acabado todo para él. Pero, aún así, estaba contento.
- Gracias Ash. Me has hecho el hombre más feliz del mundo estando a mi lado. – su voz cada vez era más débil hasta que se apagó del todo
- ¡Seth! ¡¡¡Seth!!! Vamos despierta, vamos.
Keenan cogió a Seth y lo sacó de aquel palacio. Aislinn no podía levantarse, no podía moverse del lugar dónde Beira le había arrebatado a Seth minutos antes.





Segundo final.


Aislinn estaba en casa de Donia, esperando a que fuese la hora de su iniciación como Reina del Verano.
- ¿Qué te parece si nos ponemos en marcha?
- Sí sí – dijo Aislinn. Estaba nerviosa, se le notaba en la voz.
- Vamos a hacer un juego ¿vale? Puede que así te tranquilices un poco- Donia le sonrió. Era increíble que su cara ni su voz mostrara celos después de que una vez ella estuviera tan cerca de ser Reina del Verano.- Cierra los ojos y no los abras hasta que yo te lo diga.
Aislinn notó como subían a un coche pero no sabía dónde la llevaba. Cuando bajó del coche notó como una oleada de calor le recorría todo el cuerpo. Keenan ya estaba allí, lo percibía. Todavía estaba nerviosa pero ahora como mínimo podía controlar que no le temblara voz. Donia la cogió de la mano y la llevó en un campo, o por lo menos eso era lo que percibía Aislinn.
- Vale, ya puedes abrir los ojos- le dijo Donia.
No estaba en un campo. ¡Estaba encima de un lago y no se hundía! A su lado estaba Keenan y cuando giró la cabeza se fijó en que Seth (a pesar que le había prometido que no vendría) estaba al otro lado del lago, sonriéndole.
- Empecemos – dijo Donia que estaba enfrente de Aislinn y Keenan.- Aislinn, ¿Sabes que si no eres la esperada estarás obligada a servir a Beira hasta que Keenan encuentre una reina verdad?
- Sí.
- ¿Y aún así quieres seguir con tu iniciación?
- Sí.- Aislinn miró a Keenan y vio un poco de miedo en los ojos del chico. – Quiero ser la Reina del Verano.
- Yo te voy a dar la vara de cristal. Si tu cuerpo no la rehúye significará que no eres la esperada y si lo hace, te convertirás en reina de Keenan.
- De acuerdo.
Aislinn miró a Seth. Tenía miedo de lo que podía pasar.
Donia agarró la vara y la dejó en la piedra que había delante de Aislinn. Cuando ésta la cogió no ocurrió nada. Aislinn miró la cara de Keenan y vio el terror y la desesperación en sus ojos. Keenan cayó al suelo de rodillas.
Aislinn no sabía qué hacer, miró de un lado a otro sin entender lo que estaba sucediendo. Le habían dicho que era la esperada.¡Todos se lo habían dicho! Pero ahora su cuerpo no había rehuido la vara. La tenía todavía en la mano sin saber si dejarla o guardarla. En el lago reinaba el silencio.
- No lo entiendo. Keenan, me dijiste que yo era la esperada.
- Pero… todo parecía indicar que lo eras Aislinn. Lo siento- Keenan estaba llorando y no se levantaba del suelo.
Aislinn tampoco era la esperada y estaba destinada a vivir en el frío hasta que Keenan encontrara su reina. Lo único que todavía la consolaba era que tenía a Seth a su lado, aunque sabía que no sería para siempre.

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